miércoles, 13 de noviembre de 2013

Algo está pasando


El francés Hervé De Bertereche llegó el pasado domingo a Bogotá. Vino a conocer y a corroborar con sus propios ojos y en su bicicleta lo que le contaron sus amigos sobre una ciudad “de contrastes”.

En sus primeros recorridos se dio cuenta a que se referían con el término “de contrastes”. Se encontró con un clima benigno para los biciusuarios, terrenos planos que facilitan los viajes y hermosos sitios para visitar. Sin embargo, también se tropezó – literalmente – con peatones y conductores que no respetan. El dictamen de este ciclista de 50 años y que lleva más de 8.000 kilómetros recorridos por todo el mundo fue: aquí está pasando algo y es para bien.

No hace falta que un extranjero lo diga, los habitantes de Bogotá lo notan por la cantidad de ciclistas que pasan por las ciclorrutas y calles, lo notan cuando van al centro y se encuentran con un servicio de bicicletas públicas, cuando en la noche o en el día ven y escuchan los pitos y los gritos de decenas de personas montados en bici (llueve, truene o relampaguee). También se dan cuenta que la ciudad está cambiando cuando observan que sobre las vías se adecuan carriles exclusivos para los ‘caballitos de acero’.

Pero las revoluciones suponen desafíos. Mejorar la infraestructura, implementar planes de seguridad,  hacer pedagogía para todos los actores de movilidad y cambiar los hábitos de movilidad son solo algunos de los  retos que tiene por delante esta Bogotá bicicletera.

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